Pues aquí estoy de nuevo !! Como parece que ya podemos empezar a ver la luz al final del túnel, en lo que a temas viajeros se refiere, vuelvo por aquí para nuevas recomendaciones. Se me ocurrió recomendaros un hotel muy chulo para hacer una escapada a Oporto. Se trata del Hotel Palacio do Freixo, situado en el barrio del mismo nombre, a orillas del Duero.

Cuando se abran las fronteras con Portugal, si os apetece daros un homenaje después de tantos meses sin salir, este sería un buen sitio. Además reservando con antelación consigues muy buenos precios para ser un hotel de 5 estrellas. Aunque se puede ir con niños, este hotel es de esos que mejor disfrutar en pareja. Este hotel vuelve a abrir sus puertas en Abril.

En este momento el ritmo de vacunación parece que nos hace creer que en verano ya podría estar vacunada una gran parte de la población y de hecho los viajes podrían empezar a reanudarse. Así que vamos a empezar a planear escapadas que tanta falta nos hacen !!!.

Como la situación no volverá a lo que antes conocíamos, y a todos nos apetece una escapada se me ocurrió hablaros de un hotel al que fuimos varias veces para recomendaroslo. Recomiendo el Palacio de Freixo, porque lo conocimos antes de que todo esto empezara, hace 2 veranos; pero sobre todo lo recomiendo porque hemos estado en plena pandemia, cuando las fronteras estaban abiertas, pero las precauciones y cuidados estaban vigentes. Y eso es lo importante, saber como pueden estar preparados los hoteles justo en estos momentos tan difíciles.

Así que, sin bajar la guardia, os llevo al Palacio do Freixo, porque es un hotel en el que se cumplen perfectamente los requisitos para garantizar una estancia segura.

Algunas fotos son de cuando no estabamos en época de pandemia.

El Palacio do Freixo es un Hotel de 1752, declarado monumento nacional que está en Oporto. La situación es parte del encanto de este lugar, ya que está a orillas de Duero, bueno de hecho está encima del río directamente.

El edificio pasó por varias manos a lo largo de la historia. La más curiosa fue que el vizconde do Freixo, lo convirtió en fábrica de harinas, de ahí que alguna parte del edificio tenga un ligero aire industrial y que conserve la chimenea de ladrillo rojo que hay justo al lado de la piscina. Actualmente está perfectamente integrada en el conjunto del Hotel.

El hotel fue diseñado originalmente por el arquitecto italiano Nicolau Nasoni. El estilo barroco y la opulencia está presente desde el suelo a los techos de este palacio del siglo XVIII restaurado completamente. La decoración, los tradicionales azulejos portugueses y los intrincados techos con frescos le dan esa majestuosidad que tiene el Palacio.

Esta posada histórica fue clasificada como monumento nacional y abrió sus puertas en 2009.

Cuando habíamos ido antes de la pandemia, todo funcionaba normalmente. El momento del desayuno es quizás uno de los más delicados en este momento, pues te diré que lo tienen perfectamente controlado. Puedes ir a escoger tu desayuno pero tienes en la mesa unas pinzas que son las que tienes que utilizar siempre, para que no haya cubiertos para servir compartidos con más gente. El desayuno aunque el hotel esté lleno tiene limitado el aforo y en ningún momento tienes sensación de agobio.

Las instalaciones son perfectas para relajarse un fin de semana, la piscina infinita sobre el Duero, los jardines, las terrazas, los salones… todo está cuidado con mucho esmero y gusto.

Porque a todos nos hace falta una escapadita en pareja, os recomiendo este hotel para relajarse y desconectar.

Su situación a unos 3km del centro de Oporto hace que sea un sitio ideal para descansar fuera del ajetreo de la ciudad.