Si el otro día os contábamos la cantidad de cosas que podéis ver en una escapada a Altea, hoy os vamos a contar nuestro descubrimiento gastronómico en el centro histórico de Altea. Se trata de Mama Rosa, un sitio encantador, muy acogedor, decorado con mucho gusto y con un servicio impecable. Te enseñamos donde encontrar hamburguesas de calidad elaboradas con ingredientes ecológicos en Altea, hoy en Sweet Ale nos vamos a Mama Rosa!! Te vienes?

terraza mama rosa

En una casa de dos plantas y terraza con vistas a la Iglesia, en la calle Carrer Concepció, nº 12, está Mama Rosa Eco Burger, un lugar donde podréis encontrar hamburguesas de carne de primera calidad, vegetarianas elaboradas con quinoa ecológica, mijo y legumbres, todo de producción ecológica. La hamburguesa de atún rojo con ensalada de mango estaba riquísima y se salía un poco de lo tradicional.

Hamburguesa
Como ya sabéis en Sweet Ale únicamente os recomendamos un sitio si se come bien, este es el caso de Mama Rosa, pero si aún encima los detalles están cuidados, ya nos han conquistado!! Este balconcito con buganvillas, que da a la calle, es una maravilla!!

balcón buganvillas

todo el ambiente está decorado con un toque moderno de buen gusto

deco mama rosa

donde cada rincón está cuidado hasta el más mínimo detalle

rincon interior

Jardín vertical

Mesa decorada jardin

los manteles con dibujos infantiles nos encantaron

manteles

mesas interior mama rosa

mesas mama rosa

la terraza con vistas a la Iglesia… un sueño !!

vista terraza

Terraza

Nos encantó Mama Rosa y desde Sweet Ale os lo recomendamos como una muy buena opción para tomar unas hamburguesas de calidad en el centro histórico de Altea. Le mandamos un fuerte abrazo a Gregorio, el alma de este negocio, junto con su socio  Allan, que con su amabilidad, transmite toda su dedicación y trabajo, en todos y cada uno de los detalles de esta eco burger. Sabemos que cuando volvamos a Altea, le haremos una visita. Hasta pronto!!

niños terraza

las fotos que no tienen la marca Sweet Ale nos las cedió Gregorio, el dueño del local